Consuelo, la colombiana que quería acabar con su vida pero desistió gracias al papa Francisco

Hace más de 15 años, en medio de un ataque de celos, Dagoberto Esuncho le vació una botella de ácido a Consuelo del Socorro Córdoba. Su rostro fue el más afectado, pues perdió la nariz, el ojo y la oreja izquierda.

Aunque el agresor fue identificado y sentenciado a 4 años, solo pagó 1 mes en prisión y desde eso, no lo ha vuelto a ver. Consuelo nació en Itsmina, Chocó, y se ha sido sometida a 87 cirugías y aún le faltan 6 más, sin embargo no pudo continuar con las intervenciones pues les detectaron toxoplasmosis cerebral

Su muerte estaba preparada para hacerla mediante la aplicación de una inyección letal, pues la vida de esta mujer realmente es un calvario:  tiene pitillos en las fosas nasales para poder respirar y solo puede consumir alimentos líquidos mediante el uso de otra pajilla. Se cubre con una malla completa para tapar sus extensas quemaduras.

Por esto, había tomado la decisión de acabar con su vida. La cita con la muerte la tenía para el próximo 29 de septiembre y aunque eran más los motivos para seguir con su decisión, Consuelo decidió no hacerlo después de encontrarse con el papa Francisco.

En medio de la multitud, Consuelo recibió unas señas del Sumo Pontífice para que se acercara a la Nunciatura Apostólica, el jefe de seguridad la respaldó y la condujo hasta él. Allí, Consuelo le contó su intensión y después de escucharla atentamente, el Papa la abrazó y le dijo que así era hermosa y que Dios tenía un propósito muy grande para ella


Después de este encuentro, Consuelo encontró las fuerzas que le faltaban para seguir con su vida y tomó la decisión de no aplicarse la inyección, pues prefiere esperar hasta el verdadero llamado de Dios. Aunque en la tierra no tiene a nadie que la acompañe, pues el amor de su vida la abandonó después de hacerle ese gran daño y su hija la rechazó cuando la encontró en ese estado, Consuelo seguirá aferrada a las ganas de vivir y con la esperanza que de que todo mejorará.

Si quiere conocer un poco más de esta historia, vea el especial que le hizo Caracol a Consuelo titulado “Quince años sin rostro y en el olvido”

Su idea, dice, era recibir la bendición papal para morir en paz. Sin embargo, el gesto del obispo de Roma le hizo volver a amar la vida pese al sufrimiento.

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CarolinaJordanN
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Comunicación Social y Periodismo de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín