Colombia

Disfruta un tesoro escondido entre las montañas de Colombia por menos de $50.000

Fotografía tomada de www.voyagecolombia.wordpress.com

Allí, entre las montañas de la Cordillera Oriental de los Andes se encuentra este tesoro de la naturaleza: una laguna color verde agua por la tonalidad de sus algas que habitan en el fondo del agua. Al llegar a la cima de la montaña desde donde se puede apreciar plenamente la grandeza de este territorio sagrado, en el que antiguamente los muiscas adoraban a su diosa del agua, Chie, es cuando se logra entender por qué nombraron a esta tierra como El Dorado. Y no precisamente por ser la meca de oro que los colonos buscaron poraños, sino por ser lo que es: una maravilla de la naturaleza bañada por corrientes subacuáticas oceánicas, llena de historia y cultura.

¿Cómo llegar a Guatavita?

Fotografía tomada de www.wikipedia.com

Muchos turistas que llegan a Bogotá buscando qué hacer, escuchan de esta Laguna. Sin embargo, son pocos los que se animan a subir hasta allí. Realmente es un paseo delicioso que puedes hacer sin necesidad de contratar una empresa turística, ya sea con tu familia, tus amigos e inclusive solo, pues es una ruta que no tiene pierde. Para algunos arranca desde su automóvil particular y para otros, en las estaciones de Transmilenio de la Calle 72 con carrera 13 frente a la Universidad Pedagógica o en el Portal Norte, donde se toman las rutas de bus que llegan  hasta el municipio de Guatavita. Ir hasta allí es un viaje corto que puedes hacer en un mismo día, siempre y cuando salgas temprano desde Bogotá: máximo a las 10 de la mañana para que te alcance el tiempo de conocer tanto el Pueblo como la Laguna, que está abierta 8:30 a.m. a 4:00 p.m.

¿Cuánto cuesta?

Fotografía tomada de www.alegriashostel.com

Sea cual sea la ruta de bus que tomes, el pasaje hasta Guatavita te costará alrededor de los $9.000 u $8.000 y te llevará al pueblo con paradas muy cortas en otros municipios como Guasca, Sopó, Gachancipá, Tocancipá o Sesquilé, dependiendo de la vía que tomes: sea la Circunvalar con calle 85 vía La Calera, la Autopista Norte hacia Sopo o la misma Autopista pero rumbo a Sesquilé. En todo caso, el camino hacia la otrora capital religiosa del antiguo pueblo chibcha tarda aproximadamente una hora y media en condiciones normales de la carretera o cerca de dos horas y media, cuando hay arreglos en la vía. Durante el transcurso del camino podrás disfrutar de un hermoso paisaje cundiboyacense a través de las ventanas y comer queso con bocadillo que te ofrecen los venteros en fuera y dentro de la ruta del bus.

¡Llegamos a Guatavita, llegamos a Guatavita!

Fotografía tomada de www.viajandofacilmente.blogspot.com.co

Sabrás perfectamente cuando llegues a tu destino porque a lo lejos se ven las aguas del embalse de Tominé, donde está inundado el antiguo pueblo de Guatavita que en lengua muisca significa “fin de la labranza”. Pero ojo: muchos turistas confunden la represa de agua con la Laguna de Guatavita -que realmente pertenece al municipio de Sesquilé-, y se regresan a Bogotá con cierta desazón y sin ver esta maravilla ubicada 8 kilómetros cuesta arriba desde el casco urbano del municipio. Y con toda razón. Durante los fines de semana Guatavita es una locura: llena de turistas y buses colectivos que te llevan desde el pueblo hasta la Laguna propiamente, por unos $6.000; sin embargo, entre semana el silencio reina en el pueblo y los turistas deben tomar taxis privados con un valor aproximado de $65.000 si quieren conocer este territorio sagrado muisca de 613 hectáreas. En este caso, la clave está en armar un grupo de cuatro personas con otros viajeros tan pronto arribes al pueblo, preguntar por un carro particular a los pobladores y repartir el costo entre todos.

Parque Natural Laguna Cacique Guatavita

Fotografía tomada de www.juanuribeviajes.com

El ascenso por carretera hacia la Laguna es un camino híbrido: una parte asfaltada y la otra destapada. Cuando arribes podrás recargarte con líquido para la caminata que se avecina, comida si necesitas, servicio de baño y la taquilla, donde deberás pagar $12.000 si eres turista nacional y $17.000 si eres extranjero. Este valor incluye un recorrido por los senderos de la reserva, en algunos casos, de la mano de guías muiscas como es el caso del antropólogo José Enrique Mamanche, donde aprenderás sobre árboles nativos de la región como el Borrachero o el Amarraboyos y de otras especies traídas por los frailes europeos, como el cerezo utilizado para hacer vino o el Suelda Consuelda empleado como cataplasma para quemaduras y heridas. Durante un recorrido de hora y media, podrás descubrir retazos de la cultura música que estuvo asentada allí desde el año 500 después de Cristo: su gastronomía, su educación, su culto hacia la mujer, su cosmogonía y claro, expresiones muiscas como Guaricha -mujer guerrera- o Cucha Guaria –mujer más bella que los colores del arcoíris-, cuyo sentido lamentablemente hemos tergiversado hoy en día.

En la medida que asciendes hasta llegar a los 3.100 metros de altura de la Laguna, podrás divisar claramente el daño que hicieron colonizadores como el español Hernán Pérez de Quesada, quien redujo la profundidad de Guatavita un metro y medio a punta de totumas y esclavos, al igual que los  ingleses y alemanes quienes agrietaron la montaña con pólvora y profanaron este espacio sagrado en su ambición de encontrar oro y  esmeraldas. Sin embargo, a pesar de su empeño y después de siglos de expediciones en búsqueda  en el Dorado, se decepcionaron al descubrir que las supuestas piezas de oro puro al interior de la Laguna realmente estaban  hechas con la técnica tumbaga: es decir, 60% cobre y 40% oro.

Fotografía tomada de www.alegriashostel.com

Es un lugar impresionante, sin duda. Y cuando ya estés en el mirador apreciando el hermoso color verdoso y la magnificencia de la Laguna Guatavita, cuyo clima oscila entre los 10° y los 16°  Centígrados, verás que toda la espera vale la pena.  Al final del recorrido podrás regresar a tu auto, bus o taxi privado que espera por ti para ir de regreso hasta Guatavita donde podrás comer un delicioso ajiaco, ver artesanías y disfrutar de una caminata por el moderno pueblo reconstruido hace ya medio siglo. Como ves, la inversión es poca: $50.000 por conocer semejante maravilla. Naturalmente, es el mejor espacio para conectarnos con nuestras raíces y recordar la historia olvidada de Colombia. Sólo estando allí es posible dimensionar el calibre de las verdaderas piedras preciosas que guarda nuestro País entre sus montañas: un regalo de la madre naturaleza símbolo de fertilidad para los hermanos muiscas. ¿Qué esperas?

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