¿Todavía pasan la frontera los venezolanos con los bolsillos llenos?

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Cúcuta es una ciudad que queda en el oriente colombiano. Se caracteriza por un incesante calor que no lo aguantan ni los provenientes de la llamada “Perla del Norte de Santander”. Esta es una cosmopolita de casi un millón de habitantes, quien recibió a personas de varias partes del país. Se encuentran “paisas”, “costeños” “bogotanos”, “bumangueses”, entre otros. Es relativamente pequeña para semejante gigante que tiene al lado, la República Bolivariana de Venezuela.

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La historia cuenta que en épocas doradas del bolívar, su moneda nacional, los turistas venezolanos cruzaban la frontera con los bolsillos llenos. Venían a la Cúcuta a comprar de todo; si, literalmente de todo. Ya que la conversión de Bolívares a pesos era enorme. Cambiar un 1 bolívar equivalía a 16 pesos, por poner un ejemplo. Pero la ciudad fronteriza se preparó para afrontar esta situación de flujo de multitudes y bienes, y en vez de ser una problemática, construyó una “vía” provechosa para el bienestar, empleo y mejor calidad de vida a la ciudad del eterno verano.

Los almacenes siempre llenos, abarrotados de personas, donde el dinero iba y venían por las cajas registradoras de cada establecimiento. Debido a esto, se empezó a forjar una nueva forma de cambiar divisas entre las dos naciones. Para evitar las largas filas y ahorrar tiempo, los viajeros cambiaban su dinero con personas que hacían sus puestos improvisados al lado de las carreteras que unían a Cúcuta con Ureña y San Antonio; ambos municipios del Estado Táchira.

Allí se desarrollaba una especie de trueque monetario en donde se cambiaban bolívares a pesos o viceversa.  Pero, lo que nunca se pensó es que esto acabaría algún día. Y lamentablemente la ciudadanía ni la estructura económica cucuteña se prepararon para lo que se venía. La moneda se volteó y cayó para el lado colombiano. El peso terminó siendo el dominador y valer más que el bolívar. Las direcciones de compras se cambiaron. Ahora eran miles y miles de colombianos atravesando la frontera para adquirir productos venezolanos a muy bajo precio respecto al cambio de divisas.

Los cambia bolivares en la calle
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Pero, la idiosincrasia, manejo de gobiernos de turnos o comerciales de Venezuela no tuvo la organización necesaria para tomar ventaja como lo hizo Cúcuta en años anteriores; sucedió todo lo contrario. El contrabando excesivo y en complicidad con las autoridades ocasionó escasez al país vecino. A eso sumarle la desenfrenada inflación y tráfico de combustible que predomina en la línea fronteriza Colombo-Venezolana.

El Gobierno de Nicolás Maduro Moros, Presidente de Venezuela, tomó la medida de cerrar la frontera indefinidamente desde agosto de 2015, argumentando el estado de excepción. Ahí empezó la debacle de la frontera por depender solo del comercio, cambio ilegal de divisas, contrabando de alimentos y combustibles.

Hoy por hoy Cúcuta no levanta la mirada con esta negativa realidad. Aumentó el  índice de desempleo e informalidad, locales comerciales cerrados, bajó la construcción, las aerolíneas disminuyeron sus vuelos, desplomada la actividad carbonífera, empresas en quiebra y despidos masivos por recorte de personal.

Las administraciones locales prometieron ahondar esfuerzos para que la ciudad cambiara de perfil  y volverla autosuficiente, dejando de una vez por todas, dejar de depender económicamente de la frontera. Pero lamentablemente se sigue pidiendo a gritos abrirla de nuevo para salir de la crisis económica.

¿Qué medidas debe tomar Cúcuta para no depender de las acciones en la frontera?

Edwin Gélvez
Acerca de Edwin Gélvez 73 Articles
Comunicador social y periodista; amante de la radio, prensa y mi región. Universidad de Pamplona