La desgarradora carta del padre a su hija Karen Dayana, que está desaparecida

 

El Universal

La desgarradora carta que le hizo el padre a Karen Dayana Lambraño Muleth, ha conmovido el corazón de cualquier padre en Colombia. De la pequeña no se  sabe nada desde el 23 de diciembre de 2014, desde entonces Edilberto Lambraño ha pasado su vida buscándola sin cesar.

La carta que hace el hombre a su niña es sinónimo de un padre que nunca se ha rendido:

“Te tenía una señora, y tú llevabas tu blusita azul, tu pantaloncito y una binchita. Me viste, corriste, me abrazaste, yo te cargué, hija mía, cruzamos la carretera, llegaron los periodistas, venía mucha gente. Y ahí, en ese momento, desperté, todo era un sueño”.

Este hombre, quien es vendedor de tintos en Mompox (Bolívar), ha desgarrado el corazón de muchos colombianos, quienes se conmueven en esta época navideña, en donde todas las familias comparten y se abrazan.

La mamá de Karen Dayana, y su tía están detenidas y son investigadas por su desaparición, dice que mandó a la niña ese día a hacer una recarga en las horas de la mañana. “Y de regreso, en una esquina donde la niña se quedó, y pues de ahí nadie dice nada. No hay alguien que diga algo concreto que haya visto a mi hija”, recuerda Lambraño.

El hombre ha tenido varios sueños con su pequeña, recordándolos con gran tristeza: “[…] Yo te mecía, me sentí feliz de verte, de tenerte conmigo, entre mis brazos, pero al despertar sentí un desespero grande. No estabas. Como te digo mi niña, son señales de Dios, Él es quien conoce nuestro corazón y sabe que uno puede ser lo que sea, pero lucha porque sus niños estén bien. Esos dos sueños han sido los momentos más felices en estos tres años de ausencia tuya”.

También relata que la ha buscado incansablemente en  los municipios de Córdoba, Sucre, Bolívar, La Guajira, Cesar, Magdalena, Atlántico y Antioquia, donde asegura que tiene en su carro de tintos, la foto de su hija para ver si alguien la reconoce.

“Llevo volantes explicando a la gente que no sé nada de ti desde aquel 23 de diciembre de 2014 […]. Me desperté con la mala noticia de que no estabas y tres días después, vendí mi cama, la estufa y todo lo que tenía, me fui para los lados de Magdalena, me dijeron que podías estar por allá”.

“He viajado por Planeta Rica, Tolú, Sahagún, Coveñas, Sampués, Corozal, Magangué, Cereté, San Marcos, San Pedro, Ayapel, Caucasia, Tarazá y muchos otros pueblos que ni te imaginas. Sigo tu pista, voy a todo aquel lugar donde me han dicho te han visto”,donde cuenta que el 30 de noviembre incluso estuvo en Bogotá.

“Vendí dos de los termos de tinto y con 30 mil pesos viajé, primero llegué a Medellín, puse unos volantes y dormí dos días en el terminal de Transportes, luego me fui hasta Bogotá. Por allá llegué donde una señora que me ayudó, fui a Las Américas a RCN, a Blu Radio y a Q’hubo, publicaron la noticia. Paso luchando, queriendo encontrar una respuesta”.

Son varias versiones que ha recibido este padre, las cuales apuntan a que pueda estar en varios países, hasta que la compró “un ganadero de la depresión momposina por 12 millones de pesos”.

Recuerda con gran tristeza, el papel que tenía la menor en su vida: “Recuerdo mucho cuando te visitaba, en Mompox, siempre eras las más apegada a mi, una niña feliz. Tus hermanos menores ahora están en Barranquilla, en casa de una tía, ella los cuida, mientras yo te busco. Yo los amo a todos aunque no los tengo al lado”.

“Que Dios te bendiga y te cuide con su sangre. No aguanto que te me pierdas. Ojalá que quienes te tengan, si están viendo esto, se les ablande el corazón, porque no aguanto. El día no es tanto, si no la noche cuando llega y yo estoy pensando en ti”, “Sigo andando de pueblo en pueblo. No me canso de buscarte, ni de caminarte. No me da pena, a veces he tenido que pedir comida y plata para seguir, pero lo importante eres tú, hija. Tengo fe y algún día te encontraré en el camino. Algún día de estos”, finaliza con gran tristeza la carta de un hombre desconsolado por la ausencia de su hija.

Ana Isaza
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Derecho de la Universidad de Medellín