La ropa usada ya no es para estratos bajos, está de moda entre los “ricachones”

Dinero.
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Parece ser que la ropa usada no es para las perosnas con incapacidad de tener su “estrén”, sino que las altas esferas de la sociedad también han visto una buena alternativa en este mercado.

En la ciudad de Bogotá se empiezan a visibilizar con fuerza los locales de ropa de segunda mano, aquellos elementos que en otras épocas eran vistas “por debajo del hombro”.

RCN Radio.

Sin embargo, los tiempos son otros y las personas acceden con mayor frecuencia a estas prendas como es el caso de Ricardo Alfonso, quien desde 2016 perdió su empleo, pero eso no le ha dificultado para vestirse bien.

“Ya llevo casi un año sin trabajo y pues es muy difícil, pero tampoco uno puede andar mal porque hasta para conseguir empleo uno tiene que estar bien vestido”, indicó en declaraciones a RCN Radio.

RCN Radio.

De acuerdo con la emisora “Con 30 mil pesos Ricardo negoció una pinta completa, con pantalón, camisa y saco y espera comprar con otros 20 mil unos zapatos”.

Pero lo más llamativo es que la moda vintage, o la retro como se conoce, está teniendo un auge inusitado, en el que incluso famosos de la farándula criolla están adquiriendo este hábito.

“Ahora incluso está más de moda lo clásico, prendas extrañas, con estilos raros y la gente le gusta eso, cosas de los años 60´s, cosas clásicas y aparte económicas y viene toda clase de gente, incluso hasta vienen actores”, dice Mónica Salazar, vendedora de ropa usada.

RCN Radio.

Entre las prendas vintage más apetecidas son “abrigos, gabardinas y otro tipo de accesorios cuyo valor puede estar entre los 500 mil y un millón de pesos.”

De esta manera, se va demostrando que el último grito de la moda no es la misma predilección de las personas de estratos altos, sino que buscan una alternativa más “alternativa” para poder lucir a su gusto.

 

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Alexander Bermúdez
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Periodista ambiental por devoción y apasionado por los hechos del día a día, siempre en busca de historias y un devorador de libros, series, videojuegos y comics. Mi familia es mi motor para seguir por el camino del periodismo