Rodolfo Linas: «el amor eterno es de inteligentes»

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Rodolfo Llinás: «el amor eterno es de inteligentes»

Rodolfo Llinás es seguramente el primer colombiano en acercarse a ganar el Premio Nobel de Medicina. Sus aportes brillantes en cada uno de las áreas que incursiona son motivos suficientes para consagrarse como el mayor exponente científico.

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Pero antes que nada, y alejándonos del Jefe de neurociencia del Hospital de Nueva York, este personaje tiene anécdotas, refranes y cuentos de infancia que a todos nos agracia y caracteriza.

Estudiante revolucionario; no quiso entrar más a sus clases en sus comienzos de la primaria. Profanador de tumbas en una de sus experiencias de medicina y hasta ínfulas de veterinario al intentar operar a animales domésticos, ese es el tal Llinás en sus comienzos antes de ser reconocido.

Llinás es fuerte candidato a Nobel de medicina
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Para completar este pequeño recorrido,  opina sobre una pregunta frecuente en las relaciones cotidianas, esa que titulaba el difunto cantante Juan Gabriel en una de sus canciones más afamadas: “Amor eterno”.

Con la perspicacia que lo caracteriza, Rodolfo Llinás lo define como un estado de seres inteligentes que se caracteriza por patrones de comportamiento en responsabilidad, reflexión y retroalimentación. “No traicionar a la persona amada es un acto heroico, de inteligencia pura”, afirmó Rodolfo en  entrevista.

El amor es un tema complejo, pero el científico colombiano fusiona la simplicidad, con terminología propia de él. Como por ejemplo, relata que el amor eterno bloquea cualquier cosa que lo contradiga. Es la mente humana en una excelsa calidad incomparable. En conclusión, acostarse con cualquier persona y pasarla delicioso, no es amor; y entonces la infidelidad a la persona realmente amada es una estupidez humana.

“Amor es compromiso y cerebralmente está en el cerebro truhán. Uno no se enamora de una mujer porque tiene unas tetas buenísimas, uno se enamora de su cerebro, porque con él se interactúa y se avanza, con las tetas no. Amar es cerebralmente un baile y hay que bailar con el que pueda danzar con el cerebro de uno. Amar es bailar, no hacer gimnasia. Encontrar eso es muy difícil; hallarlo es un tesoro”, concluyó Rodolfo Llinás.

 

 

 

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Edwin Gélvez
Acerca de Edwin Gélvez 73 Articles
Comunicador social y periodista; amante de la radio, prensa y mi región. Universidad de Pamplona